Esta vez en Imaginario Objetual: Espiral. Así la describe Cirlot en su Diccionario de Símbolos: Forma esquemática de la evolución del universo.

Forma clásica con la que se simboliza la órbita de la lima. Forma de crecimiento, relacionada con el número de oro , debida, según Housay, al movimiento de rotación de la Tierra. En el sistema jeroglífico egipcio, este signo, que corresponde al vau hebreo, designa las formas cósmicas en movimiento; la relación entre la unidad y la multiplicidad. Se relacionan particularmente con la espiral los lazos y serpientes. Este signo es esencialmente macrocósmico. En forma mítica, estas ideas se han expresado con las palabras siguientes: «Del seno del abismo insondable surgió un círculo formado por 196 espirales… Enroscada en su interior, siguiendo la forma de las espirales, yace una serpiente, emblema de la sabiduría y de la eternidad».

Ahora bien, podemos encontrar la espiral en tres formas principales: creciente (como en la nebulosa), decreciente (remolino) o petrificada (concha del caracol). En el primer aspecto es símbolo activo y solar; en los dos segundos, negativo y lunar. Sin embargo, la mayoría de tratadistas, y con ellos Eliade, convienen en que el simbolismo de la espiral es bastante complejo y de origen incierto. Provisionalmente, se admite su relación con los animales lunares y con las aguas

INTRODUCCIÓN A LA SIMBOLOGÍA DE LA ESPIRAL

Las espirales forman parte de nuestro entorno cotidiano. Podemos contemplarlas en todas las escalas posibles, tanto en el espacio como en el tiempo. Las huellas dactilares o el caracol de nuestro oído interno son ejemplos de espirales que posee nuestro propio organismo, mientras que las olas que culminan enroscándose, las conchas de los caracoles, el movimiento de los ciclones o tornados y las curvas espirales de las galaxias serían resultado de la búsqueda de espirales en la naturaleza.

Estas se utilizaron por diferentes culturas con diferentes significados, por ejemplo, en las culturas precolombinas, el dios de la lluvia, Tlaloc, era representado saliendo de la boca de un caracol gigante. Para los mayas, el solsticio de invierno era el momento cero en su cosmología y la espiral simbolizaba ese origen.

La espiral en diferentes culturas

La Venus de Milo se representó girando sobre sí misma en movimiento ascendente, como si estuviese abandonando el ropaje de la materia en su ascenso en espiral. En el Hinduismo, la doble espiral representa la evolución, partiendo de su centro, y la involución, regresando al mismo. Es el Kalpa y el Pralaya, nacimiento y muerte. Se trata de fases correspondientes al ciclo de la existencia. El Universo «despierta» y «duerme» cíclicamente .

Para numerosos pueblos africanos, esta forma simboliza la dinámica de la vida y la expansión de los seres dentro de lo manifestado. Entre los Dogón, representa la semilla de Amma; es decir, el verbo o palabra de Dios. Este concepto se expresa mediante una espiral de cobre rojo que da tres vueltas en torno a una vasija de barro.

Entre los germanos, el mismo signo rodeaba el ojo de un caballo unido a un carro solar, que representaban la fuente de toda luz. El antiquísimo símbolo del Yin y Yang, es también una forma de espiral que carece de principio y fin. Todo se expande y multiplica, dando origen a la dualidad, para regresar de nuevo a la divinidad, una vez finalizado el proceso.

También, en el tantrismo, la espiral está asociada con la serpiente kundalini, que duerme enroscada en el último chakra. Una típica representación con ofidios de la espiral es la conocida figura del caduceo relacionada con el dios griego Hermes y vinculado hoy a la Medicina.

Y también ha sido utilizada la forma espiral para esquematizar el símbolo del laberinto. Recordemos tan solo el caso egipcio del Laberinto en Abydos llamado «el caracol». Era un templo circular en cuyos pasillos se celebraban las ceremonias relativas a los antiguos Misterios y a la evolución del neófito, como se hacía también en Newgrange, Irlanda, donde había una gran piedra en la entrada con el símbolo de la espiral.

Una pirámide en realidad no es otra cosa que una espiral logarítmica materializada en piedra. Ella es la evolución de la forma en caracol del zigurat y de la pirámide escalonada. La forma piramidal contiene en su seno el movimiento de torbellino ascendente de las ondas energéticas que ascienden hasta el vértice de la pirámide.

En resumen

La espiral ha sido tema de inspiración desde todas la épocas que han dejado muestras exquisitas en las rejas que aún hoy adornan ventanas y puertas de nuestras ciudades y pueblos.

El hecho de que sea el espiral de Arquímedes sea el más sencillo de construir hace que aparezca como motivo ornamental desde las épocas más remotas. No es tan extraño si pensamos la extrema facilidad con la que se puede dibujar sobre el torno del alfarero. Basta con ir desplazando el pincel en una dirección determinada, desde el centro hacia el borde, con una velocidad constante.

Las Espirales en el arte. Por: Aula Abierta de Matemáticas

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CONCIENCIA PLENA / MINDFULNESS / PLENA CONCIENCIA

La fotografía es un tiempo paralelo, donde se produce la indagación y el reposicionamiento de una realidad que está ahí para ser vista, redondea el concepto de estar en el tiempo, de ser contemporáneo.

El artista tiene la sensación de que el tiempo se está acabando, y de que por tanto es necesario ir a lo esencial, enfocar directamente nuestra atención sobre el objeto, una atención que nos mantiene informados.

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Advierte la urgencia con la cual vivimos nuestro tiempo, como si todos los tiempos que confluyeran en nuestra experiencia del presente se estuvieran agotando.

La emergencia del arte nuevo o novedoso a la vez, invoca y debe conjurar la urgencia con que confrontamos este mítico agotamiento, este sentido apocalíptico que nos figuramos como característica de nuestra coyuntura temporal:

No sólo se nos acaba el tiempo, sino también el espacio… según las teorías ecológicas, que predican y predicen la crisis y muerte del planeta Tierra.

Para que este futuro no se pierda, será necesario retomar el presente, así nace el sentido de lo hodierno, la singular relación con el tiempo que cada uno vive.

Así lo hodierno se contrapone a las miradas ecológicas catastrofistas, en pos de signar y significar el ahora.

Fuente: Maitreya

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Es una constante que en los yacimientos prehistóricos aparezcan materias colorantes (pigmentos en la prehistoria) en formas de nódulos, de colorante en polvo en depósitos de diferente naturaleza o en forma de coloración asociadas a sedimentos o instrumentos. Esto ya fue atestiguado por los primeros investigadores antes incluso de que las pinturas parietales fuesen conocidas y reconocidas, pero estos vestigios han tenido hasta hoy un papel menor en el estudio científico.

Con la aparición del arte paleolítico estos colorantes fueron rápidamente asociados a él, pero más tarde comenzaron a realizarse numerosos hallazgos de restos de coloración en sepulturas de diferentes humanos, lo que llevó a que los estudiosos comenzaran a concederles un papel “religioso o ritual”. (San Juan, 1991, p.105; García Borja et alii, 2004, p.37). Se ha generalizado el término ocre para referirse a cualquier materia colorante de tonos rojos o amarillos encontrada en estratos arqueológicos, lo que deja ver el escaso interés que ha despertado en la comunidad científica e investigadora, ya que se ha comprobado que tan sólo un tanto por ciento de la materia colorante recuperada se ha podido identificar como ocres, siendo el resto óxidos de hierros, tierras ferruginosas, etc. (García Borja et alii, 2004, p. 36).

Una interpretación adecuada

Para que se pueda realizar una interpretación adecuada de estos colorantes es necesario, en primer lugar, que en las memorias de excavaciones arqueológicas se anoten las diferentes coloraciones de los suelos, las acumulaciones de óxidos de hierro o manganeso en restos de hogares y el contexto en el que aparecen, ya que si estos datos no son tomados de una manera rigurosa muchos de ellos acabarán en el apartado de “materiales varios” y no se podrán hacer estudios ni investigaciones. Estos análisis de contextos han permitido que hoy en día se puedan hacer distinciones y se hayan propuesto tres funciones básicas de la materia colorante en la Prehistoria:

  • La expresión artística: Siendo las más destacadas las realizadas en soporte duro, tanto parietal como mueble, pero en este apartado también deberíamos tener en cuenta las efectuadas sobre soporte blando, es decir, las pinturas corporales.
  • Uso doméstico: Usado para diversas funciones, desde el curtido de pieles hasta el desecamiento de tendones para utilizarlos en el enmangue de diversos útiles.
  • Función funeraria: Valor simbólico de la materia. (San Juan, 1991, p.106; García Borja et alii, 2004, p.38)

Algunos minerales utilizados para pigmentos en la prehistoria

Colores más usados

Prácticamente todas las representaciones paleolíticas evidencian una gama cromática muy restringida, ya que parten de sustancias colorantes naturales. Los colores más usados son el rojo, el negro, el blanco y el amarillo, aunque en muchas tonalidades, en función de la saturación, composición, preservación, etc. (Sanchidrián, 2001, p. 56). La materia prima de la que se extraen los colorantes tiene un origen tanto mineral como orgánico, siendo más comunes los obtenidos de los minerales (Sanchidrián, 2001, p. 56; Sánchez Gómez, 1983, p. 251).

  • Blancos: No es un color muy usado en la Prehistoria, y con el tiempo se torna de un tono pajizo. Se realizan a base de mica y caolín.
  • Negros: Este color puede conocerse desde el inicio del conocimiento del fuego. Los negros pueden obtenerse tanto con óxidos de manganeso, grafito y magnetita (óxidos de hierro), como a partir de materia orgánica quemando ciertas sustancias como madera, huesos, excrementos de algunos animales (en la cueva italiana de Porto Badisco las analíticas han revelado que se fabricaría el pigmento negro con guano de murciélagos), etc.
  • Rojos, amarillos y pardos: Son los colores más empleados. Están compuestos generalmente por óxidos e hidróxidos de hierro (hematites, goethita y limonita) y en muy pocos casos de cinabrio (Sanchidrián, 2001, p.56; Sánchez Gómez, 1983, p. 248).

Ver artículo completo: LOS PIGMENTOS EN LA PREHISTORIA: PROYECTO DE EXPERIMENTACIÓN TÉRMICA CON ÓXIDOS E HIDRÓXIDOS DE HIERRO. por Carla Álvarez Romero.

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