Imaginario objetual: Caleidoscopio

Inauguramos sección con un clásico objeto de colección que da nombre a nuestro blog para coleccionistas y amantes del arte de observar la bella imagen

Un caleidoscopio (del griego kalós, bella, éidos, imagen y scopéo, observar) es un tubo que contiene tres espejos, que forman un prisma triangular con su parte reflectante hacia el interior.

Al extremo se encuentran dos láminas traslúcidas entre las que hay varios objetos de colores y formas diferentes. Las imágenes se ven multiplicadas simétricamente al ir girando el tubo mientras se mira por el extremo opuesto. Dichos espejos pueden estar dispuestos a distintos ángulos. A 45º de cada uno se generan ocho imágenes duplicadas. A 60º se observan seis duplicados y a 90º cuatro.

El caleidoscopio moderno fue inventado en 1816 por el físico escocés David Brewster. Lo patento en 1817 pero nunca gozó de una remuneración.

El ritmo de venta fue enorme, pero la facilidad de fabricación fomentó las imitaciones y réplicas. En poco tiempo, otros empresarios comenzaron a recibir ganancias vendiendo cientos de miles de ejemplares.

Es uno de los juguetes más conocidos del mundo y uno de los más apreciados por su efecto óptico.

Fuente: The Getty Store

Significado simbólico del caleidoscopio

Un segundo uso del caleidoscopio en la literatura es el de servir de analogía metafórica que permite comprender el funcionamiento de la percepción visual o de la imaginación humana. En este último caso, las escenas de las imágenes mentales son catalogadas como caleidoscópicas. Nos referimos a dos situaciones contrastadas y estructuradas temporalmente que ofrecen un antes y un después.

Desde este punto de vista se puede definir el término ‘caleidoscopio’ como un hipericono, como una imagen mental. Término acuñado por W.J.T. Mitchell, uno de los más importantes especialistas de la disciplina de los Estudios Visuales.

El hipericono es una imagen o analogía verbal o visual, que sintetiza o encapsula una teoría del conocimiento, que otorga una forma figurativa a una teoría sobre la visión.

Sucede también con la cámara oscura, la tabula rasa o la caverna platónica , términos importantes en la configuración de teorías filosóficas.

En otras palabras, el hipericono es aquel tópico, topos, lugar común o imagen sobre la actividad epistemológica de la visión humana que utiliza como principio comparativo un artefacto o experiencia visual. Ya no estaríamos hablando de ‘el universo como libro’, o de ‘la ciudad como un libro’, o de ‘la muerte de un amor como la caída de unas hojas marchitas’, sino de ‘la percepción visual y de la capacidad creativa de la imaginación humana como la imagen producida por un caleidoscopio.

En ocasiones, los mismos valores metafóricos de esta palabra han sido cumplidos por los términos ‘prisma’ o ‘tornasol’. Cuando el pensamiento occidental compara las condiciones perceptivas de la modernidad urbana con la visión caleidoscópica, este último término se utiliza como un topos o topoi.

El ensayo “El artista, hombre de mundo, hombre de la multitud y niño” (El artista de la vida moderna), escrito en 1863 por Charles Baudelaire, establece esta analogía.

Fuente: Wikipedia y EL CALEIDOSCOPIO EN LA LITERATURA ESPAÑOLA por Dorde Cuvardic García

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